El pescado es el protagonista en los bares y restaurantes de Huelva. La romana Onuba ha sabido reinventarse y ampliar su oferta gastronómica, que hoy cuenta con una docena de excepcionales restaurantes y una gran variedad de bares.

La ruta bien puede comenzar en el Restaurante Azabache, en el centro de la capital. Lleva a gala ser el mejor valorado de los establecimientos de restauración de Huelva. En su carta nunca faltan pescados frescos y verduras de temporada, sin menospreciar la carne, como la carrillada al Pedro Ximénez. También es difícil escoger entre la amplia variedad de tapas y platos del restaurante Peix. Su situación es privilegiada, entre el Estadio Nuevo Colombino y la ría de Huelva. Un lugar acorde a platos tan sugerentes como el Taco de atún marinado con salmorejo, aunque también se puede tapear con unos Ibéricos con aire marroquí.

Gambas y jamón no pueden faltar en la mesa de un restaurante onubense. En el Restaurante Portichuelo lo saben y lo llevan a gala. La terraza, con vistas al Gran Teatro de Huelva, es el lugar privilegiado donde comer marisco fresco marinado con vinos del Condado. En la Casa del Sabor, como se hacen llamar, hay que probar las berenjenas rebozadas con miel de caña. Muy cerca de la céntrica Plaza de las Monjas, en la calle Rascón abrió sus puertas hace unos años el Ciquitrake Gastrobar. La decoración del local antecede a la propuesta gastronómica que brindan, con originalidades como el Coki, un cucurucho con melva y alioli cerrado con un huevo de codorniz. Tan original como sorprendente en sabores.

comer en huelva

Para tapear hay que ir a Pappi’s, en la calle Conde de López Muñoz. Aquí el cerdo ibérico es el protagonista, con permiso del bacalao y el rape. Moraga Gastrobar (calle Hernán Cortés) también merece una visita. En su carta tapas tan apetecibles como el flamenquín, berenjenas melosas, bomba de queso o la indispensable minihamburguesita, un plato que sirve muy bien para comparar entre restaurantes.

En La Bohemia pescados y mariscos están omnipresentes, tanto servidos de forma tradicional con unos boquerones a la plancha, como de forma más vanguardista con el guacamole de mango con boquerones en vinagre. Tampoco hay que perderse el bar del Mercado del Carmen. Lo mejor es preguntar a Miguel qué ha comprado en “la plaza”.